A PRUEBA DE FUEGO- NUNCA DEJES A TU COMPAÑERO

Los 20 pasos de FireProof


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Un gran reto que solo los valientes se atreverán a tomar, pero es vivir un día a la vez cumpliendo con cada cosa que se te indica y leyendo los versículos que al final vienen.

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DÍA 1: "EL AMOR ES PACIENTE"

“Sean humildes, amables y pacientes, y con amor dense apoyo los unos a los otros”. (Efesios 4:2)

 

 

El amor cambia nuestra motivación para vivir. Con él, las relaciones cobran significado. Ningún matrimonio puede tener éxito sin amor. El amor se apoya en dos pilares que lo definen a la perfección. Esos pilares son la paciencia y la bondad. Las otras características del amor son extensiones de estos dos atributos.

 

Y aquí comenzará tu desafío: con la paciencia. El amor te inspirará a transformarte en una persona paciente. Cuando decides ser paciente, respondes en forma positiva frente a una situación negativa. En vez de ser impaciente y exigente, el amor te ayuda a calmarte y comenzar a demostrar misericordia a los que te rodean.

 

La paciencia trae una tranquilidad interior durante una tormenta exterior. A nadie le gusta estar cerca de una persona impaciente. Hace que reacciones exageradamente con enojo, insensatez y de manera lamentable. El enojo frente a una acción injusta, irónicamente, genera nuevos agravios. El enojo casi nunca mejora las cosas. Es más, en general produce problemas adicionales.

 

Por el contrario, la paciencia para en seco cualquier controversia. Más que morderte el labio, más que taparte la boca con la mano, la paciencia es un suspiro profundo.

 

Despeja el ambiente. No deje que la insensatez agite amenazante su cola de escorpión.

Es la decisión de controlar tus sentimientos en lugar de permitir que estos te controlen, y recurre al tacto en vez de devolver mal por mal.

 

Si tu cónyuge te ofende, ¿tomas represalias con rapidez o permaneces bajo control?

¿Acaso el enojo es tu estado emocional por defecto cuando te tratan en forma injusta? Si así es, estás esparciendo veneno en lugar de medicina. Es una reacción emocional que surge de nuestro propio egoísmo, de nuestra insensatez o de nuestras malas motivaciones.

 

En cambio, la paciencia nos hace sabios. No se apresura a sacar conclusiones sino que escucha qué dice la otra persona. La paciencia permanece a la puerta, allí donde el enojo hace todo lo posible por entrar, y espera a tener una visión completa de la situación antes de juzgar.

 

La Biblia dice: “El lento para la ira tiene gran prudencia, pero, el que es irascible ensalza la necedad”

(Proverbios 14:29).

 

Así como la falta de paciencia transformará tu hogar en una zona de combate, la práctica de la paciencia fomentará la paz y la tranquilidad. Todo matrimonio necesita esa combinación para permanecer saludable. La paciencia te ayuda a darle permiso a tu cónyuge para que sea humano, comprende que todos fallamos, cuando se comete un error, decide darle más tiempo del que se merece para corregirlo.

 

¿Tu cónyuge puede estar seguro de que tiene una esposa o un esposo paciente  con el cual tratar?¿Ella puede saber que si deja las llaves dentro del auto y lo cierra encontrará tu comprensión en lugar de un sermón degradante que la haga sentir como una niña?

 

“Mirad que ninguno devuelva a otro mal por mal, sino procurad siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos”

(1 Tesalonicenses 5:15).

 

A pocos de nosotros nos resulta fácil la paciencia, y a ninguno le surge en forma natural. Sin embargo, las mujeres y los hombres sabios la considerarán el ingrediente esencial para su relación matrimonial. Es un buen punto de partida para comenzar a demostrar el amor verdadero. Este viaje para atreverse a amar es un proceso, y lo primero que debes decidir poseer es paciencia.

 

Considérelo como un maratón, y no una carrera corta. Sin embargo, es una carrera que vale la pena correr.

 

 

EL DESAFÍO DE HOY:

 

La primera parte de este desafío es bastante simple. Aunque el amor se comunica de distintas maneras, nuestras palabras a menudo reflejan la condición de nuestro corazón.

Durante el próximo día, decide demostrar paciencia y no decirle nada negativo a tu cónyuge. Sí surge la tentación, elige no decir nada. Es mejor contenerte que expresar algo que luego lamentarás.

 

Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.

 

¿En este día sucedió algo que te haya hecho enojar con tu cónyuge?

¿Te viste tentado a tener pensamientos de desaprobación y a expresarlos en palabras?

 

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;

(Santiago 1:19)

 

 

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DÍA 2: “EL AMOR ES AMABLE”.

 

Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.

(Efesios 4:32)

 

 

La amabilidad es el amor en acción. Si la paciencia es la manera en que el amor reacciona para reducir al mínimo una circunstancia negativa, la amabilidad es la manera en que el amor actúa para aumentar al máximo una circunstancia positiva.

 

La paciencia evita un problema; la amabilidad crea una bendición. Una es preventiva, la otra es dinámica. Estas dos caras del amor son las piedras angulares sobre las cuales se construyen los demás atributos que trataremos.

 

El amor te hace amable. Y la amabilidad te hace agradable. Cuando eres amable, las personas quieren estar cerca de ti. Perciben que eres bueno con ellas y que les haces bien. La Biblia declara:

 

 

“La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. Así hallarás favor y buena estimación ante los ojos de Dios y de los hombres” 

(Proverbios 3:3-4).

 

 

“Amabilidad” puede parecer un término genérico para definir, y más aún para poner en práctica. Así que separaremos la amabilidad en cuatro ingredientes esenciales:

 

DULZURA: Cuando obras con amabilidad, tienes cuidado de cómo tratas a tu cónyuge y jamás eres demasiado severo.

 

Eres SENSIBLE y TIERNO.

Aún si es necesario decir algo difícil, harás lo imposible para que tu reprimenda o desafío logren ser tan fáciles de escuchar como sea posible. Dices la verdad con amor.

 

SERVICIO:

Ser amable significa que cubres las necesidades del momento. Si se trata de tareas domésticas, te pones a trabajar. ¿Hace falta un oído dispuesto? Lo proporcionas.

 

La amabilidad adorna a la esposa con la capacidad de servir a su esposo sin preocuparse por los derechos propios. La amabilidad hace que un esposo tenga curiosidad de descubrir lo que su esposa necesita, y lo motiva a ser el que dé un paso al frente y se asegure de que esas necesidades se satisfagan... aún si las propias quedan en espera. 

 

Buena disposición.

 

La amabilidad te inspira a estar dispuesto. En lugar de ser obstinado, reacio o terco, cooperas y te mantienes flexible. En vez de quejarte y poner excusas, buscas razones para llegar a un acuerdo y adaptarte. Un esposo amable termina miles de posibles discusiones con su disposición de escuchar antes de exigir que se haga lo que quiere.

 

INICIATIVA. 

La amabilidad piensa de antemano y luego da el primer paso. No se sienta a esperar que la impulsen u obliguen a salir del sofá. El esposo o la esposa amable será el que salude primero, el que sonría primero, el que sirva primero y perdone primero.

 

No necesita que el otro haga las cosas bien para demostrar amor. Cuando obras desde la amabilidad, ves la necesidad y das el primer paso.

 

Jesús describió de manera creativa la amabilidad del amor en la parábola del buen samaritano, que se encuentra en la Biblia, en el capítulo 10 de Lucas.

 

A un hombre judío lo atacan unos ladrones y lo dejan moribundo en un camino apartado.

 

Dos líderes religiosos, respetados entre su gente, pasan y deciden no detenerse. Estaban demasiado ocupados. Eran demasiado importantes. Les gustaba demasiado tener las manos limpias.

 

Sin embargo, un hombre común de otra raza (de los odiados samaritanos, cuyo desprecio por los judíos era tanto amargo como mutuo) vio a este extraño necesitado y se conmovió con compasión.

 

Cruzó todas las barreras culturales y se arriesgó a hacer el ridículo. Se detuvo a ayudar al hombre. Vendó sus heridas, lo colocó sobre su propio burro, lo llevó a un lugar seguro y pagó todos los gastos médicos de su propio bolsillo.

 

En donde años de racismo habían causado conflictos y división, un acto de amabilidad unió a dos enemigos.

 

Con dulzura. 

Por medio del servicio.

 

Con buena disposición.

 

Este hombre tomó la iniciativa y demostró la verdadera amabilidad en todas sus formas.

 

¿Acaso al principio no fue la amabilidad algo clave que los unió a ti y a tu cónyuge?. Cuando te casaste, ¿no esperabas disfrutar de su amabilidad durante el resto de tu vida? ¿Acaso tu pareja no sentía lo mismo con respecto a ti?

 

Aunque los años pueden mitigar ese deseo, tu placer en el matrimonio sigue estando ligado al nivel diario de amabilidad expresada. La Biblia describe a una mujer cuyo esposo e hijos la bendicen y la alaban.

Entre sus atributos nobles se encuentran:

 

“Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua”

(Proverbios 31:26).

 

¿En qué lugar del medidor de amabilidad te colocaría tu cónyuge? 

¿Cuán severo eres? 

¿Cuán dulce y servicial?

¿Esperas que te pidan las cosas o tomas la iniciativa para ayudar?

 

Es difícil demostrar amor cuando tienes poco o nada de motivación.

 

Sin embargo, el amor en esencia no se fundamenta en los sentimientos; sino que toma la determinación de manifestar amabilidad aun cuando parezca no haber recompensa. Nunca aprenderás a amar hasta que aprendas a ser amable.

 

 

EL DESAFÍO DE HOY:

 

Hoy también, además de no decirle nada negativo a tu cónyuge, realiza al menos un gesto inesperado como acto de amabilidad. Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.

 

¿Qué descubriste hoy sobre el amor?

 

¿Qué hiciste, en concreto, en este desafío?

 

¿Cómo demostraste amabilidad?

 

Lo que es deseable en un hombre es su bondad.

 

 

“Contentamiento es a los hombres hacer misericordia; Pero mejor es el pobre que el mentiroso”. 

(Proverbios 19:22).

 

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DÍA 03: “EL AMOR NO ES EGOÍSTA”

 

Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, daos preferencia unos a otros. (Romanos 12:10).

 

 

Vivimos en un mundo prendado de sí mismo.La cultura que nos rodea nos enseña a concentrarnos en nuestra apariencia, nuestros sentimientos y nuestros deseos 

personales como si fueran la prioridad fundamental.

 

Parece que el objetivo es buscar el mayor nivel de felicidad que sea posible. Sin embargo, el peligro de este modo de pensar se hace dolorosamente evidente cuando se está dentro de una relación matrimonial.

 

Si hay una palabra que signifique en esencia lo opuesto al amor, es egoísmo.

 

Por desgracia, todas las personas lo traen arraigado desde el nacimiento. Puedes verlo en el comportamiento de los niños y, a menudo, en el maltrato entre adultos.

El origen de casi todo acto pecaminoso que se haya cometido puede encontrarse en una motivación egoísta.Es un rasgo que detestamos en las demás personas pero que justificamos en nuestro caso.Sin embargo, no puedes señalar las muchas maneras en las que tu cónyuge es egoísta sin admitir que tú también podrías serlo.

 

Sería hipócrita. 

¿Por qué tenemos criterios tan bajos para nosotros y expectativas tan altas para nuestra pareja? La respuesta es cruda: todos somos egoístas.

 

Cuando un esposo pone sus intereses, sus deseos y sus prioridades antes que su esposa, es una señal de egoísmo.

 

Cuando una esposa se queja sin parar del tiempo y la energía que gasta para satisfacer las necesidades de su esposo, es una señal de egoísmo.Sin embargo, El amor “no busca lo suyo” (1 Corintios 13:5).

 

Las parejas amorosas (las que disfrutan del propósito pleno del matrimonio) se empeñan en cuidar bien al otro ser humano imperfecto con quien comparten la vida.

Esto se debe a que el verdadero amor busca maneras de decir “sí”. Un aspecto irónico del egoísmo es que aún los actos de generosidad pueden ser egoístas si la motivación es jactarse o recibir una recompensa.

 

Si haces algo bueno para manipular en forma deshonesta a tu esposo o a tu esposa, sigues siendo egoísta.En pocas palabras, o tomas decisiones por amor a los demás o por amor a ti mismo.El amor nunca se satisface si no es por el bien de los demás. No puedes actuar con amor verdadero y con egoísmo al mismo tiempo.

 

Elegir amar a tu pareja hará que digas “no” a lo que quieres para poder decir “sí” a lo que el otro necesita.Significa colocar la felicidad de tu pareja por encima de la tuya.

No quiere decir que nunca puedas experimentarla felicidad, pero no  invalidas la felicidad de tu cónyuge para poder gozar de ella. Además, el amor trae una alegría interior.

 

Cuando le das prioridad al bienestar de tu pareja, hay una satisfacción que las acciones egoístas no pueden copiar. Es un beneficio que Dios creó y lo reserva para quienes demuestran amor en forma genuina.

 

La verdad es que cuando renuncias a tus derechos por el bien de tu pareja, 

tienes la oportunidad de pasar a un segundo lugar en pro del propósito 

supremo del matrimonio.

 

Nadie te conoce tan bien como tu cónyuge.Esto significa que nadie reconocerá con mayor rapidez un cambio cuando en forma deliberada comiences a sacrificar tus necesidades y deseos para asegurarte de que los de tu pareja se satisfagan.

Si te resulta difícil sacrificar tus propios deseos para beneficiar a tu cónyuge, 

quizá tengas un problema más profundo con el egoísmo de lo que quieres admitir.

 

 Hazte las siguientes preguntas:

¿En verdad quiero lo mejor para mi cónyuge?

¿Quiero que sienta que lo amo? 

¿Creerá que quiero lo mejor para él?

¿Me percibe como alguien que primero busca su propio bienestar?

 

Ya sea que te guste o no, tienes una reputación a los ojos de las personas que te rodean, en especial, a los ojos de tu cónyuge.

 

¿Es una reputación de amor? 

Recuerda, tu cónyuge también tiene el desafío de amar a una persona egoísta.

 

Así que decide ser el primero en demostrarle el verdadero amor, con plena conciencia de lo que haces. 

 

Y al final, los dos se sentirán más realizados.

 

“Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde 

cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo”

(Filipenses 2:3).

 

 

EL DESAFÍO DE HOY:

 

Las cosas a las que les dediques tu tiempo, tu energía y tu dinero cobrarán más importancia para ti. Es difícil que te importe algo en lo que no inviertes.

 

Además de refrenarte de los comentarios negativos, cómprale algo a tu cónyuge que le comunique:

 

“hoy estuve pensando en ti”. Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.

 

¿Qué elegiste darle a tu cónyuge?

¿Qué sucedió cuando se lo diste?

 

“Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala”.

(Santiago 3:16)

 

 

 

 

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DÍA 04: “EL AMOR ES REFLEXIVO Y CONSIDERADO”

¡Cuán preciosos también son para mí [...] tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si los contara, serían más que la arena. (Salmo 139:17-18)

 

 

El amor piensa. No es un sentimiento mecánico que fluye en oleadas de sentimientos y se duerme mentalmente.Mantiene la mente ocupada al saber que los pensamientos amorosos anteceden a las acciones amorosas.

 

Cuando apenas te enamoraste, te resultaba bastante natural ser reflexivo. Pasabas horas soñando con tu ser amado, te preguntabas qué estaría haciendo, ensayabas cosas admirables para decir y luego disfrutabas los dulces recuerdos de los momentos que pasaban juntos.

 

Confesabas con sinceridad: “No puedo dejar de pensar en ti”.En la mayoría de las parejas, las cosas comienzan a cambiar luego de casarse. La esposa al fin tiene a su hombre; el esposo tiene su trofeo. Las chispas del romance se consumen hasta transformarse en brasas grisáceas, y la motivación para la reflexión se enfría.

 

Poco a poco, tu atención se vuelca a tu trabajo, a tus amigos, a tus problemas, a tus deseos personales, a ti mismo. Luego de un tiempo, comienzas a ignorar las necesidades de tu pareja sin darte cuenta.

 

El matrimonio ha añadido otra persona a tu universo. Si no aprendes a ser reflexivo, al final lamentas las oportunidades que pierdes de demostrar amor.La falta de consideración es un enemigo silencioso para una relación amorosa. Seamos sinceros.

 

Los hombres luchan la consideración más que las mujeres.Un hombre puede concentrarse como un láser en una cosa y olvidarse del resto del mundo. Aunque esto puede ser beneficioso por un lado, también puede hacer que pase por alto otras cuestiones que necesitan su atención.

 

Por otro lado, la mujer puede prestar atención a varios asuntos y estar pendiente en forma increíble de distintos factores a la vez.Puede hablar por teléfono, cocinar, saber en dónde se encuentran los hijos en la casa y preguntarse por qué su esposo no la ayuda... todo al mismo tiempo.

 

Además, es consciente de todas las personas conectadas con esa tarea.

 

Estas dos tendencias son ejemplos de cómo Dios diseñó a la mujer para que 

completara al hombre.

 

Dijo Dios en la creación: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea”, (Génesis 2:18).

 

Sin embargo, estas diferencias también crean oportunidades para los malentendidos.

Por ejemplo, los hombres tienden a pensar en forma de titulares y a decir  exactamente lo que quieren decir.No se necesita demasiado para comprender el mensaje. Sus palabras son más literales y no habría que analizarlas demasiado; pero 

las mujeres piensan y hablan entre líneas.

 

Tienden a insinuar. A menudo, los hombres deben escuchar lo que está implícito para comprender todo el mensaje.Si una pareja no entiende estas diferencias, las consecuencias pueden ser desacuerdos interminables.

 

Él se siente frustrado y se pregunta por qué su esposa habla con acertijos en vez de decir algo en forma directa. Ella se siente frustrada y se pregunta por qué su esposo es tan desconsiderado y no ata cabos para comprenderlas cosas.

 

La mujer anhela profundamente que su esposo sea considerado y reflexivo. Esto es clave para ayudarla a que se sienta amada.Cuando ella habla, el hombre sabio escuchará como un detective para descubrir las necesidades y los deseos tácitos que insinúan sus palabras.Sin embargo, si ella siempre tiene que decirle cómo son las cosas, se pierde la oportunidad de que el esposo demuestre que la ama.

 

Esto también explica por qué las mujeres se enojan con sus esposos sin decirles por qué.Ella piensa: “No debería tener que explicarle todo. Tendría que poder mirar la situación y darse cuenta de lo que sucede”.Al mismo tiempo, él sufre por que no puede leerle la mente a su esposa y se pregunta por qué se lo castiga por un crimen que ignoraba haber cometido.

 

El amor exige consideración (de las dos partes); la clase de consideración que construye puentes con la combinación constructiva de la paciencia, la amabilidad y el desinterés. El amor te enseña a llegar a un acuerdo, a respetar y valorar la manera 

única en la que piensa tu cónyuge.El esposo debería escuchar a su esposa y aprender a considerar sus mensajes tácitos.

 

La esposa debería aprender a comunicarse con sinceridad y no decir una cosa 

cuando en realidad quiere decir otra. Sin embargo, muchas veces te enojas y te frustras, y sigues el patrón destructivo de “Preparen, apunten, ¡fuego!”.

 

En el momento, hablas con dureza; y más tarde, decides si deberías haberlo dicho.

Por el contrario, la naturaleza reflexiva del amor, te enseña a usar la mente antes 

de usar la boca, el amor piensa antes de hablar.Filtra las palabras a través de una rejilla de verdad y bondad.

 

¿Cuándo fue la última vez que pasaste algunos minutos pensando 

sobre cómo podrías comprender mejor a tu cónyuge y demostrarle 

amor?

¿Qué necesidad inmediata podrías satisfacer?

¿Para qué acontecimiento próximo (aniversario, cumpleaños, día festivo) 

podrías 

prepararte?

 

Los grandes matrimonios surgen de la reflexión profunda.

 

 

EL DESAFÍO DE HOY:

 

Ponte en contacto con tu cónyuge en algún momento del día.

 

Sin ninguna otra intención, pregúntale cómo está y si puedes hacer 

algo por él.

 

Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.

 

¿Qué aprendiste de ti mismo o de tu cónyuge al hacer esto hoy?

 

¿Cómo podría transformarse en una parte más natural, rutinaria

y sumamente útil de tu estilo de vida?

 

“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros”. (Filipenses 3)

 

 

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DÍA 5: EL AMOR NO ES GROSERO

Al que muy de mañana bendice a su amigo en alta voz, le será contado como una maldición. (Proverbios 27:14)

 

Nada irrita más rápido a los demás como la mala educación. Ser grosero significa decir o hacer algo innecesario que le haga pasar un mal momento a la persona que esté cerca. Ser grosero es actuar en forma indecorosa, vergonzosa o irritante. En el matrimonio, podría tratarse de tener una boca sucia, malos modales en la mesa o el hábito de hacer bromas sarcásticas. Desde cualquier punto de vista, a nadie le gusta estar cerca de una persona grosera.

 

La conducta grosera puede parecerle insignificante a quien la práctica, pero es desagradable para los que están cerca. Como siempre, el amor tiene algo para decir al respecto. Cuando un hombre es impulsado por el amor, se comporta en forma intencional de una manera que a la esposa le resulte más agradable. Si ella desea amarlo, resuelve evitar lo que lo frustra y le molesta. En esencia, el amor genuino cuida sus modales. Adoptar este concepto podría traer aire fresco a tu matrimonio. Los buenos modales le expresan a tu esposa o esposo: “Te valoro lo suficiente como para ejercer algo de dominio propio cerca de ti. Quiero ser una persona con la que sea un placer estar”. Cuando permites que el amor cambie tu conducta (aunque sea de la manera más insignificante) restauras una atmósfera de honor en la relación. Por lo general, las personas que practican una buena etiqueta aumentan el nivel de respeto en el ambiente donde están. 

 

Casi siempre, la etiqueta que usas en tu casa es totalmente distinta a la que usas con tus amigos, o incluso con extraños. En tu casa, puedes gritar o poner mala cara, pero si suena el timbre, abres con una gran sonrisa y lleno de amabilidad. Sin embargo, si te atreves a amar, también querrás dar lo mejor de ti mismo a los tuyos. Si no dejas que el amor te motive a realizar los cambios necesarios en tu conducta, la calidad de tu relación matrimonial sufrirá.

 

Las mujeres suelen ser mucho mejores que los hombres con ciertos modales, aunque pueden ser groseras de otras maneras. El rey Salomón dijo: “Más vale habitar en un rincón de la azotea que compartir el techo con mujer pendenciera” (Proverbios 25:24 NVI). Son los hombres en especial quienes necesitan aprender esta importante lección. La Biblia dice: “Bien le va al hombre que se apiada” (Salmo 112:5). El hombre discreto averiguará qué es apropiado y ajustará su conducta en consecuencia. Hay dos razones principales por las que la gente es grosera: la ignorancia y el egoísmo. Por supuesto, ninguna de las dos cosas es buena. Los niños nacen sin saber nada sobre los buenos modales, y necesitan mucha ayuda y enseñanza. Sin embargo, los adultos demuestran su ignorancia de otra manera.

 

Conoces las reglas, pero puedes no darte cuenta de cómo las rompes o ser demasiado egoísta como para que te importe. De hecho, quizá no te des cuenta de lo desagradable que puede ser vivir contigo. Ponte a prueba con las siguientes preguntas: • ¿Qué piensa tu cónyuge de la manera en que hablas y actúas cuando estás cerca de él? • ¿Qué efecto tiene tu conducta en la valía y la autoestima de tu pareja? • ¿Tu cónyuge diría que eres una bendición o que eres condescendiente y lo avergüenzas? Si piensas que tu cónyuge (y no tú) es el que tiene que hacer cambios en esta área, es probable que sufras de un caso grave de ignorancia, con efectos secundarios de egoísmo. Recuerda, el amor no es grosero sino que te lleva a obrar con principios superiores.

 

¿Te gustaría que tu cónyuge dejara de hacer todo eso que te molesta? Entonces, es hora de dejar de hacer todo eso que le molesta. ¿Serás lo suficientemente considerado y amoroso como para descubrir y evitar la conducta que hace que la vida le resulte desagradable a tu pareja? ¿Te atreverás a ser encantador? Aquí tienes tres principios orientadores que se refieren a practicar los buenos modales en tu matrimonio: 1. Respeta la regla de oro. Trata a tu pareja de la misma manera en la que quieres que te trate (ver Lucas 6:31) 2. Nada de distintos criterios. Ten la misma consideración con tu cónyuge que con los extraños y con los compañeros de trabajo 3. Cumple las peticiones. Considera lo que tu esposo o esposa ya te ha pedido que hagas o que no hagas. Si tienes dudas, pregunta. 

 

 

El desafío de hoy

 

Pídele a tu cónyuge que te diga tres cuestiones que le incomodan o le irritan de ti. Debes hacerlo sin atacar ni justificar tu conducta. Su perspectiva es la importante en este caso. 

 

__Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy. 

 

¿Qué cosas señaló tu cónyuge sobre ti que necesitan tu atención? ¿Cómo actuaste al escucharlas? ¿Qué planeas hacer para mejorar esas áreas?   Llenas de gracia son las palabras de la boca del sabio. (Eclesiastés 10:12)

 

 

 

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DÍA 6: EL AMOR NO SE IRRITA

Mejor es el lento para la ira que el poderoso y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad. (Proverbios 16:32)

 

El amor es tardo para ofenderse y rápido para perdonar. ¿Con cuánta facilidad te irritas y te ofendes? Algunas personas tienen el siguiente lema: “Nunca dejes pasar una oportunidad para enojarte con tu cónyuge”. Cuando algo va mal, aprovechan la situación con rapidez y expresan lo heridos o frustrados que se encuentran. Sin embargo, esta reacción es opuesta al amor. Ser irritable significa “estar cerca de la punta de un cuchillo”. Es fácil pincharse. Las personas que son irritables están listas para reaccionar en forma exagerada. Cuando se encuentra bajo presión, el amor no se pone agrio. Los problemas menores no producen grandes reacciones.

 

El amor no se enoja ni se siente herido a menos que haya una razón legítima y justa a los ojos de Dios. Un esposo amoroso permanecerá tranquilo y paciente, demostrará misericordia y controlará su carácter. Una esposa amorosa no es demasiado sensible ni malhumorada sino que ejerce el dominio propio en el ámbito emocional. Elige ser la flor entre las espinas y responder bien en situaciones difíciles. Si caminas bajo la influencia del amor, serás una fuente de gozo en lugar de molestia. Hazte esta pregunta: “¿Soy una brisa tranquilizadora o una tormenta inminente?” ¿Por qué las personas se vuelven irritables? Hay al menos dos razones clave que contribuyen: El estrés. El estrés te agobia, agota tu energía, debilita tu salud y te invita a estar de mal humor. Puede producirse por causas relacionales: las discusiones, la división y la amargura. Hay causas por exceso: trabajar demasiado, exagerar y gastar demasiado.

 

Además, hay deficiencias: no obtener suficiente descanso, nutrición o ejercicio. A menudo, nosotros mismos nos clavamos estos puñales y nos predisponen a estar irritables. La vida es un maratón, no una carrera corta. Debes equilibrar, priorizar y controlarte. Muy a menudo, echamos la precaución por la borda y avanzamos a toda velocidad, según nos parece bien en el momento. Al poco tiempo, estamos jadeando, tensos y a punto de estallar. La presión creciente puede desgastar nuestra paciencia y nuestra relación. La Biblia puede ayudarte a evitar el estrés poco saludable. Te enseña a dejar que el amor guíe tus relaciones para que no tengas discusiones innecesarias (Colosenses 3:12-14). Te enseña a orar en medio de la ansiedad en lugar de resolver las cosas a tu manera (Filipenses 4:6-7). Te enseña a delegar cuando estás agotado (Éxodo 18:17-23). Te enseña a evitar los abusos (Proverbios 25:16). Además, te exhorta a que tomes un día sabático de reposo todas las semanas para adorar y descansar.

 

Esto tiene la ventaja de darte tiempo para recargarte, volver a concentrarte y le añade un respiro o un margen a tu agenda semanal. Será como colocar almohadones entre tú y las presiones que te rodean, reduciendo el estrés que hace que estés con los pelos de punta cerca de tu pareja. Sin embargo, hay una razón más profunda por la cual puedes volverte irritable: El egoísmo. Cuando estás irritable, el principal problema se encuentra en el corazón. Jesús dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34, RVR1995). Algunas personas son como los limones: cuando la vida los exprime, su respuesta es acida. Y otras se parecen más a los duraznos: cuando hay presión, el resultado aún es dulce.

 

Enojarse con facilidad indica que hay un área escondida de egoísmo o inseguridad en donde se supone que debería reinar el amor. Además, el egoísmo se coloca muchas otras máscaras: La lujuria, por ejemplo, es resultado de ser desagradecido por lo que tienes y elegir codiciar algo prohibido o arder de pasión con ello. Cuando tu corazón es lujurioso, se frustrará y enojará con facilidad (Santiago 4:1-3). La amargura se arraiga cuando respondes de manera sentenciosa y te rehúsas a resolver tu enojo. El enojo sin resolver de una persona amargada se filtra cuando se la provoca (Efesios 4:31). La codicia de más dinero y posesiones hará que te frustres con deseos sin cumplir (i Timoteo 6:9-10). Estos anhelos intensos, junto con la insatisfacción, te llevan a arremeter contra cualquiera que se interponga en tu camino.

 

El orgullo hace que actúes con dureza para proteger tu ego y tu reputación. Estas motivaciones nunca pueden satisfacerse, pero cuando el amor entra a tu corazón, te tranquiliza y te inspira a dejar de concentrarte en ti mismo, y a despojarte de las cosas innecesarias. El amor te llevará a perdonar en lugar de guardar rencor, a ser agradecido en lugar de codicioso, a conformarte en lugar de meterte en más deudas. El amor te alienta a ser feliz cuando otra persona tiene éxito en lugar de no poder dormir de la envidia. El amor dice “comparte la herencia” en lugar de “pelea con tus parientes”. Te recuerda que le des prioridad a la familia en vez de sacrificarlos por un ascenso en el trabajo. En última instancia, el amor disminuye tu estrés en cada decisión y te ayuda a despedir el veneno que puede generarse en el interior. Luego, te prepara el corazón para responder frente a tu cónyuge con paciencia y aliento en lugar de enojo y exasperación. 

 

 

El desafío de hoy 

 

Frente a las circunstancias difíciles en tu matrimonio decide reaccionar con amor en lugar de irritación. En primer lugar, realiza más abajo una lista de áreas en las que necesites añadir un margen en tu agenda. Luego, enumera cualquier motivación equivocada que debas eliminar de tu vida. 

 

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¿En dónde necesitas añadir un margen en tu vida? ¿Cuándo reaccionaste en forma exagerada últimamente? ¿Cuál fue tu verdadera motivación subyacente? ¿Qué decisiones tomaste hoy? 

Me esfuerzo por conservar siempre una conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres. (Hechos 24:16) 

 

 

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DÍA 7: EL AMOR CREE LO MEJOR

[El amor] todo lo cree, todo lo espera, (1 Corintios 13.7)

 

En los pasillos profundos y privados de tu corazón, hay una habitación. Se llama la “habitación del reconocimiento”. Allí van tus pensamientos cuando encuentras cosas positivas y alentadoras sobre tu cónyuge. Y de vez en cuando, te gusta visitar este lugar especial. En las paredes, hay palabras y frases amables que describen los buenos atributos de tu pareja. Entre ellos, puede haber características como “sincero” e “inteligente”, o frases como “trabajador diligente”, “excelente cocinero” o “hermosos ojos”.

 

Son cualidades que has descubierto con respecto a tu esposo o esposa, que se han grabado en tu memoria. Cuando piensas en ellas, el aprecio que tienes por tu cónyuge comienza a aumentar. En realidad, cuanto más meditas en estos atributos positivos, más agradecido te sientes por él. Es probable que la mayoría de las cosas de la habitación del reconocimiento se hayan escrito en las primeras etapas de tu relación. Podrías resumirlas como las cuestiones que te gustaban y que respetabas de tu amado. Eran reales, honorables y buenas. Y pasabas mucho tiempo en esta habitación pensando en ellas... antes de casarte. Sin embargo, quizá te des cuenta de que ya no visitas este cuarto especial con la misma frecuencia que antes. Esto se debe a que hay otra habitación cercana que compite con él. Al final de otro pasillo oscuro de tu corazón se encuentra la “habitación del menosprecio”, y por desgracia, también vas de visita allí. En sus paredes está escrito todo lo que te molesta y te irrita de tu cónyuge. Esto llegó allí por frustración, sentimientos heridos y desilusión de las expectativas sin cumplir.

 

La habitación está cubierta de las debilidades y los fracasos de tu esposo o esposa. Sus malos hábitos, sus palabras hirientes y las malas decisiones están escritos con letras grandes que cubren la habitación de pared a pared. Si permaneces lo suficiente en esta habitación, te deprimes y comienzas a expresar frases como: “Mi esposa es sumamente egoísta” o “Mi esposo puede comportarse como un idiota”. O quizá: “Creo que me casé con la persona equivocada”. Algunas personas escriben frases cargadas de odio en esta habitación, en donde se ensayan los reproches para la próxima discusión.

 

En este lugar, las heridas emocionales se infectan y añaden más comentarios mordaces a las paredes. Aquí se guardan las municiones para la próxima gran pelea, y la amargura se propaga como una enfermedad. Las personas se desenamoran en este lugar. Debes saber lo siguiente: Pasar tiempo en la habitación del menosprecio arruina los matrimonios. Allí se planean los divorcios y se preparan planes violentos. Cuanto más tiempo pasas en este lugar, tu corazón más deprecia a tu cónyuge. Esto comienza apenas entras, y el cariño por tu pareja disminuye con cada segundo que pasa. Tal vez, digas: “¡Pero estas cuestiones son reales!” Es cierto, pero también lo son las que se encuentran en la habitación del reconocimiento. Todo el mundo fracasa y tiene áreas que necesitan crecimiento. Todos tienen asuntos sin resolver, heridas y un bagaje personal. Es un aspecto triste del ser humano. Todos hemos pecado; pero tenemos la tendencia lamentable de minimizar nuestros propios atributos negativos mientras que colocamos bajo la lupa las fallas de nuestra pareja. 

Vayamos a la verdadera cuestión.

 

El amor conoce la habitación del menosprecio y no niega que existe. Sin embargo, elige no vivir en ella. Debes tomar la determinación de dejar de correr a esta habitación y pasar tiempo allí luego de cada incidente frustrante en tu relación. No te hace bien y consume la alegría de tu matrimonio. El amor decide creer lo mejor de las personas. Les da el beneficio de la duda. Se niega a completar lo que no sabe con suposiciones negativas. Y cuando nuestros mayores temores prueban ser verdad, el amor hace todo lo posible por enfrentarlos y seguir adelante. El amor se concentra en las cosas positivas lo más que puede. Es hora de comenzar a pensar de otra manera, de dejar que el amor guíe tus pensamientos. La única razón por la que deberías echar un vistazo a la habitación del menosprecio es para saber cómo orar por tu cónyuge. Y la única razón por la cual deberías entrar en esta habitación es para escribir “CUBIERTO POR AMOR” con letras inmensas en las paredes. Es hora de que pases a la habitación del reconocimiento, te instales y la transformes en tu hogar. Cuando elijas meditar en todo lo positivo, descubrirás que se podrían escribir muchas más cualidades maravillosas de carácter en estas paredes.

 

Tu cónyuge es un libro vivo que puedes leer y leer. Hay sueños y esperanzas por cumplir. Hay talentos y habilidades que pueden ser descubiertas, como un tesoro escondido. Sin embargo, la elección de explorarlas comienza con una decisión de tu parte. Debes desarrollar el hábito de frenar tus pensamientos negativos y concentrarte en los atributos positivos de tu pareja. Es un paso crucial en el aprendizaje para guiar tu corazón a amar de verdad a tu cónyuge. Es una decisión que debes tomar, ya sea que tu cónyuge lo merezca o no. 

 

 

El desafío de hoy

 

Busca dos hojas de papel. En la primera, dedica algunos minutos para escribir cualidades positivas de tu cónyuge. Luego, haz lo mismo con los aspectos negativos en la segunda hoja. Coloca las dos hojas en un lugar secreto para otro día. Hay un propósito y un plan distinto para cada una. En algún momento durante el resto del día, elige un atributo positivo de la primera lista y dale gracias a tu cónyuge por esa característica. 

 

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¿Cuál lista te resultó más fácil hacer? ¿Qué reveló sobre tus pensamientos? ¿Por qué atributo le diste gracias a tu cónyuge? 

 

Si algo digno de alabanza, en esto pensad. (Filipenses 4:8, RVR 1995)   

 

 

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DÍA 8: EL AMOR NO ES CELOSO

Fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Seol, los celos; sus destellos, destellos de fuego. (Cantar de los Cantares 8:6)

 

Los celos son uno de los impulsos más fuertes que el hombre conoce. La raíz de “celos” proviene del latín, zélus, que significa “arder con un fuego intenso”. De hecho, existen dos formas: los celos legítimos, que tienen su fundamento en el amor, y los celos ilegítimos, que tienen su fundamento en la envidia. Los celos legítimos se despiertan cuando alguien a quien amas y que te pertenece aleja su corazón y te reemplaza con otra persona. Si una esposa tiene una aventura amorosa y se entrega a otra persona, su esposo puede tener un enojo celoso justificado debido a su amor por ella. Anhela volver a tener lo que le pertenece por derecho.

 

¿Te cuesta no tener celos de los demás? Los celos son una lucha común. Se disparan cuando otra persona te eclipsa y obtiene algo que tú quieres. Esto puede ser sumamente doloroso, según tu nivel de egoísmo. En lugar de felicitar a la otra persona, estás que echas chispas y piensas mal de ella. Si no tienes cuidado, los celos se meten como una víbora en tu corazón y atacan tus motivaciones y relaciones. Pueden envenenarte y evitar que tengas la vida de amor que Dios diseñó para ti. Si no disipas tu enojo aprendiendo a amar a los demás quizá, con el tiempo, comiences a conspirar contra ellos. La Biblia dice que la envidia lleva a las peleas, a las riñas y a toda cosa mala (Santiago 3:16,4:1-2).

 

En las Escrituras, podemos observar una sucesión de celos violentos. Provocaron el primer asesinato cuando Caín despreció la aprobación de Dios a la ofrenda de su hermano. Sara despidió a su sierva Agar porque podía tener hijos y ella no. Los hermanos de José se dieron cuenta de que era el preferido de su padre, así que lo arrojaron a un pozo y lo vendieron como esclavo. Jesús era más amoroso, poderoso y popular que los sumos sacerdotes así que, por envidia, tramaron traicionarlo y crucificarlo. En general, los extraños no te producen celos. Más que nada, te sientes tentado a tener celos de los que están en el mismo ámbito que tú. Trabajan en tu oficina, están en tu equipo, se mueven en tu círculo... o viven en tu casa. Sí, si no tienes cuidado, los celos también pueden infectar tu matrimonio.

 

Cuando te casaste, se te asignó la tarea de transformarte en el mayor animador de tu cónyuge y en el capitán de su club de admiradores, los dos se transformaron en uno y tienen que participar del placer del otro. No obstante, si reinan los celos cualquier cosa buena que le suceda a solo uno de ustedes puede ser un catalizador de envidia en lugar de felicitaciones. Quizá él disfrute de jugar al golf durante el fin de semana mientras que ella se queda en casa limpiando. Le cuenta a su esposa que disparó las bolas con mucha precisión y ella tiene ganas de dispararle a él. O quizá, a ella la invitan constantemente a salir con amigas mientras que el esposo se queda en casa con el perro. Si no tiene cuidado, él puede tener celos de la popularidad de su esposa. Como el amor no es egoísta y coloca a los demás en primer lugar, no deja que entren los celos.

 

El amor te lleva a celebrar los éxitos de tu cónyuge en lugar de sentirte contrariado por ellos. A un esposo amoroso no le molesta que su esposa sea mejor en algo, que se divierta más o que reciba más elogios. Percibe que lo completa, no que compite con él. Cuando él recibe elogios, le agradece a su esposa en forma pública por su apoyo al ayudarlo a obtener su propio éxito. Se niega a alardear de manera que su esposa no se ofenda. Una esposa amorosa será la primera en alentar a su esposo cuando tenga éxito. No compara su propia debilidad con los puntos fuertes de él. Celebra en lugar de tener lástima de sí misma. Es hora de dejar que el amor, la humildad y la gratitud destruyan todo celo que surja en tu corazón. Es hora de permitir que los logros de tu pareja los unan y les den mayores oportunidades para demostrar el amor genuino.  

 

 

El desafío de hoy

 

Decide transformarte en el mayor admirador de tu cónyuge y rechazar cualquier pensamiento de celos. Como ayuda para que tu corazón se incline a tu cónyuge y puedas concentrarte en sus logros, toma la lista de atributos negativos que hiciste ayer y quémala con discreción. Luego, dile a tu cónyuge cuánto te  alegra algo que haya logrado hace poco. 

 

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¿Te resultó muy difícil destruir la lista? ¿Qué experiencias positivas puedes celebrar de la vida de tu cónyuge? ¿Cómo puedes alentarlo para que tenga éxito en el futuro? 

 

Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran. (Romanos 12:15) 

 

 

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DÍA 9: EL AMOR CAUSA UNA BUENA IMPRESIÓN

Saludaos unos a otros con un beso de amor. (1 Pedro 5:14)

 

Hasta ahora, has tratado muchos temas importantes en esta travesía. Aprender a demostrar aspectos del amor como la paciencia, la bondad y el aliento no siempre es fácil pero sin duda es fundamental para una relación saludable. La manera en que una pareja se saluda dice mucho de su relación. Se puede ver en la expresión, el semblante y en la manera en que se hablan.

 

El contacto físico lo hace aún más evidente. ¿Pero cuánta importancia deberías darle a un saludo? La Biblia tiene para decir sobre los saludos más de lo que quizá supongas, pero ¿Cómo saludas a tus amigos, a tus compañeros de trabajo y a tus vecinos? ¿Y a tus conocidos y a los que encuentras en público?

 

Quizá te encuentras con alguien que no te agrada demasiado, pero lo saludas por cortesía. Así que si eres tan agradable y educado con las demás personas, ¿no se merece tu cónyuge lo mismo? ¿Diez veces más? Es probable que no pienses en esto muy a menudo: en lo primero que le dices a tu pareja al despertar por la mañana, en la expresión de tu rostro cuando entras al auto, en la energía de tu voz cuando hablas por teléfono; pero aquí tienes otra cuestión que probablemente no te detengas a considerar: lo distinto que sería el día de tu cónyuge si expresaras con todo tu ser lo feliz que estás de verlo.

 

Piensa en las oportunidades que tienen de saludarse regularmente. Cuando llegas a casa. Cuando se encuentran a almorzar. Cuando se dan las buenas noches. Cuando hablan por teléfono. No es necesario que seas siempre audaz y espectacular; pero añadir calidez y entusiasmo al trato te da la oportunidad de tocar el corazón de tu pareja de maneras sutiles y tácitas. Piensa en tu forma de saludar. ¿La usas bien? ¿Tu cónyuge se siente valorado y apreciado? ¿Se siente amado? aún si no se están llevando muy bien, puedes disminuir la tensión y otorgarle valor por tu modo en que lo saludas. Recuerda, el amor es una decisión. Así que decide cambiar tu forma de saludar. Elige amar. 

 

 

El desafío de hoy

 

Piensa una manera específica en la que te gustaría saludar hoy a tu cónyuge. Hazlo con una sonrisa y con entusiasmo. Luego decide cambiar tu forma de saludar para reflejar tu amor por él. 

 

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¿Cuándo y en dónde elegiste llevar a cabo tu saludo especial? ¿Cómo cambiarás tu forma de saludar de ahora en adelante? 

 

Pues he llegado a tener mucho gozo y consuelo en tu amor. (Filemón 7) 

 

 

 

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DÍA 10: EL AMOR ES INCONDICIONAL 

Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. (Romanos 5:8) .

 

Si alguien te preguntara: “¿Por qué amas a tu esposa?” o “¿Por qué amas a tu esposo?”, ¿qué dirías? La mayoría de los hombres mencionarían la belleza de su esposa, su sentido del humor, su bondad, su fortaleza interna. Quizá, hablarían de su capacidad para cocinar, su don para decorar o de lo buena madre que es. Probablemente, las mujeres dirían algo sobre lo atractivo que es su esposo o sobre su personalidad. Lo elogiarían por su firmeza y por su carácter estable. Dirían que lo aman porque siempre está allí cuando lo necesitan, Es generoso. Es servicial. ¿Pero qué sucedería si con el correr de los años, tu cónyuge dejara de ser todas estas cosas? ¿Seguirías amándolo? En función de lo que contestaste antes, la única respuesta lógica sería “no”.

 

Si todas las razones por las que amas a tu cónyuge tienen que ver con sus cualidades (y luego esas mismas cualidades desaparecen de repente o con el tiempo) el fundamento de tu amor se esfuma.

El amor sólo puede durar toda la vida si es incondicional. La verdad es la siguiente: al amor no lo define la persona amada sino la que decide amar. La Biblia se refiere a esta clase de amor con el uso de la palabra griega ágape. Es distinto de las otras clases de amor: fileos (la amistad) y eros (el amor sexual). Por supuesto, tanto la amistad como el sexo ocupan un lugar importante en el matrimonio y forman una parte esencial del hogar e construyen juntos como esposo y esposa. No obstante, si tu matrimonio depende por completo de tener intereses en común o de disfrutar de una vida sexual saludable, los cimientos de tu relación son inestables.

 

Los cimientos deben ser más profundos que una simple amistad o la atracción sexual. Es la clase de amor que Dios tiene. Y por fortuna (si quieres) puede transformarse en tu clase de amor; pero primero, debes recibirlo y transmitirlo. Y cuando tu cónyuge comience a vivir cómodamente bajo su sombra, no debes sorprenderte si amarlo te resulta más fácil que antes, Ya no dirás: “Te amo porque...” Ahora, dirás: “Te amo y punto”. 

 

 

El desafío de hoy

 

Haz algo fuera de lo común por tu cónyuge: algo que pruebe (tanto a ti c

omo a él) que tu amor tiene su fundamento en tu decisión y en nada más. Lava su automóvil. Limpia la cocina. Compra su postre favorito. Dobla la ropa lavada. Demuéstrale amor por la pura satisfacción de ser su compañero en el matrimonio. 

 

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DÍA 11: EL AMOR VALORA

Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. (Efesios 5:28)

 

Considera estas dos situaciones. Un hombre posee un auto viejo que comienza a tener problemas serios, así que lo lleva al mecánico. Luego de una evaluación, le dicen que necesitará una puesta a punto completa, lo cual es demasiado para su presupuesto limitado. Debido a las costosas reparaciones, el hombre decide deshacerse del auto y gastar su dinero en un nuevo vehículo. Parece razonable, ¿no es así? Otro hombre, un ingeniero, tiene un accidente y una máquina le aplasta la mano. Corre al hospital, le sacan una radiografía y descubre que se le han roto varios huesos. Aunque se siente frustrado y dolorido, usa de buena gana sus ahorros para que lo traten, le coloquen un yeso y luego, con esmero cuida la mano durante los meses siguientes hasta que se restaura. Es probable que esto también te parezca razonable.

 

El problema en nuestra cultura es que al matrimonio a menudo se lo trata como en la primera situación. Cuando hay problemas de relación, te animan a cambiar a tu cónyuge por un "modelo más nuevo". Sin embargo, los que tienen esta visión no comprenden el lazo importante que existe entre el esposo y la esposa. La verdad es que el matrimonio se parece más a la segunda situación. Forman parte el uno del otro. Si te lastimaras la mano, nunca te la cortarías, sino que pagarías todo lo que estuviera a tu alcance para obtener el mejor tratamiento médico posible porque tu mano es invalorable para ti. Es parte de ti.

 

Tu pareja también. El matrimonio es un misterio hermoso creado por Dios, en el que se unen dos vidas en una. No solo sucede a nivel físico sino también a nivel espiritual y emocional. Comienzan compartiendo la misma casa, la misma cama y el mismo apellido. Su identidad como individuos se une. Cuando tu cónyuge atraviesa una tragedia, los dos la sienten. Cuando tienes éxito en tu trabajo, los dos se alegran; pero en algún momento del camino, te desilusionas y se instala la realidad aleccionadora de que te casaste con una persona imperfecta. Sin embargo, tu cónyuge sigue formando parte de ti y esto no cambia. Efesios 5:28-29 dice: "Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida". Este versículo les habla a los esposos, pero fíjate cómo se describe a cada miembro. Se considera a los dos como la misma carne. Debes tratar a tu cónyuge con el mismo cuidado y amor con el que te tratas a ti mismo. Cuando le demuestras amor a tu cónyuge, también te demuestras amor a ti mismo. Sin embargo, esta moneda tiene dos caras.

 

Cuando maltratas a tu pareja, también te maltratas a ti mismo. Piénsalo. Ahora, sus vidas están entretejidas. Tu cónyuge no puede experimentar alegría o dolor, bendición o maldición sin que también te afecte. Así que cuando atacas a tu pareja, es como atacar a tu propio cuerpo. Es hora de permitir que el amor cambie tu forma de pensar. Es hora de entender que tu cónyuge forma parte de ti de la misma manera que tu mano, tu ojo o tu corazón. Tu esposa también necesita que la amen y la valoren. Y si hay algo que le cause dolor o frustración, deberías preocuparte por estas con el mismo amor y cuidado con el que tratarías una herida del cuerpo. Si tu esposo tiene alguna herida, deberías considerarte un instrumento que ayude a traer sanidad a su vida. Con esta perspectiva, reflexiona en cómo tratas el cuerpo físico de tu cónyuge. ¿Lo valoras como el tuyo? ¿Lo tratas con respeto y ternura? ¿Te deleitas en tu cónyuge tal cual es? ¿O acaso lo haces sentir tonto y avergonzado? De la misma manera en la que atesoras tus ojos, tus manos y tus pies, deberías atesorar a tu cónyuge como un regalo invalorable.

 

No dejes que la cultura que te rodea determine el valor de tu matrimonio. Compararlo con algo que puede descartarse o reemplazarse es deshonrar el propósito de Dios para el matrimonio. Sería como amputarse un miembro. En cambio, debería ser una imagen de amor entre dos personas imperfectas que eligen amarse mutuamente sin importar lo que suceda. Cada vez que un hombre mira a su esposa a los ojos, debería recordar que el que ama a su esposa se ama a sí mismo. Y la mujer debería recordar que cuando ama a su esposo, también se da amor y honra a sí misma.  Cuando miras a tu cónyuge, lo que ves es parte de ti. Así que trátalo bien. Habla bien de él. Aprecia y valora al amor de tu vida. 

 

 

El desafío de hoy

 

¿Qué necesidad de tu cónyuge podrías satisfacer hoy? ¿Puedes hacer un recado? ¿Quizá darle un masaje en la espalda o en los pies? ¿Podrías ayudar con las tareas de la casa? Elige un gesto que diga: "te valoro" y hazlo con una sonrisa. 

 

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¿Qué elegiste para demostrar que valoras a tu pareja? ¿Qué aprendiste de esta experiencia? 

 

Y dirigiéndose a él, Jesús le dijo: ¿Qué deseas que haga por ti? (Marcos 10:51)

 

 

 

 

 

 

 

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DÍA 12: EL AMOR DEJA QUE EL OTRO GANE

No buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás. (Filipenses 2:4)

 

Si te pidieran que nombraras tres áreas en las que tú y tu cónyuge no concuerdan, es probable que pudieras hacerlo sin pensar demasiado. Quizá, hasta podrías confeccionar una lista de las diez cuestiones más importantes si te dieran unos minutos más. Y lamentablemente, a menos que alguien en tu hogar comience a ceder un poco, estos mismos problemas seguirán surgiendo entre tú y tu pareja. Por desgracia, la obstinación viene en todos los modelos de esposos y esposas. Defender tus derechos y tus opiniones es una parte esencial de tu naturaleza y tu modo de ser. Sin embargo, es perjudicial dentro de una relación matrimonial y quita tiempo y productividad. Además, puede generar una gran frustración a los dos.

 

En realidad, ser obstinado no siempre es malo. Vale la pena defender y proteger algunos asuntos. Nuestras prioridades, nuestros valores morales y la obediencia a Dios deberían protegerse con gran esfuerzo. Sin embargo, demasiadas veces discutimos por temas insignificantes, como el color de la pintura para la pared o la elección de restaurantes. Por supuesto, otras veces lo que está en juego es mucho mayor. Uno de ustedes quiere más hijos; el otro no. Uno quiere irse de vacaciones con la familia extendida; el otro no. Uno cree que es hora de buscar ayuda profesional para el matrimonio o de participar más en una iglesia, y el otro no. Aunque quizá estas cuestiones no afloren todos los días, vuelven a salir a la superficie y no terminan de desaparecer. Parece que nunca te acercaras a una solución o a un acuerdo.

 

Cada vez son más intransigentes. Solo hay una manera de salir de puntos muertos como estos, y es encontrar una palabra que sea lo opuesto de la obstinación, una palabra que encontramos antes cuando hablábamos sobre la amabilidad. Esa palabra es "disposición". Se trata de una actitud y un espíritu de cooperación que deberían impregnar nuestras conversaciones. Se parece a una palmera junto al océano, que soporta los vientos más fuertes porque sabe cómo doblarse con gracia. Y el mejor ejemplo es Jesucristo, como se lo describe en Filipenses 2. Sigue la evolución de su amor desinteresado... Como Dios, tenía todo el derecho de negarse a transformarse en hombre pero cedió y lo hizo... porque estaba dispuesto.

 

Tenía derecho a que toda la humanidad lo sirviera pero en cambio, vino a servirnos. Tenía derecho a vivir en paz y seguridad, pero voluntariamente entregó su vida por nuestros pecados. Incluso accedió a soportar la tortura penosa de la cruz. Amó, cooperó y estuvo dispuesto a hacer la voluntad de su Padre en vez de la suya. En vistas de este testimonio increíble, la Biblia nos instruye con una frase que resume todo: "Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús" (Filipenses 2:5): la actitud de la disposición, la flexibilidad y la sumisión humilde. Significa entregar por el bien de los demás lo que tienes derecho a reclamar para ti mismo. Lo único que se necesita para que sus peleas actuales continúen es que permanezcan atrincherados e inflexibles; pero cuando uno de ustedes dice: "Estoy dispuesto a hacer las cosas a tu manera en esto", la discusión se termina de inmediato. Y aunque llevarlo a cabo quizá te cueste algo de orgullo e incomodidad, has hecho una inversión amorosa y duradera en tu matrimonio.

 

"Bueno, pero quedaré como un tonto. Perderé la batalla. Perderé el control." Ya has quedado como un tonto al ser cabeza dura y negarte a escuchar. Ya perdiste la batalla dándole más importancia al problema que a tu matrimonio y a la valía de tu cónyuge. Quizá ya hayas perdido el control emocional diciéndole cosas hirientes que afectan el plano personal. La manera sabia y amorosa de actuar es comenzar por abordar los desacuerdos con la disposición de no insistir en que las cosas se hagan siempre a tu manera. No quiere decir que tu cónyuge siempre tenga la razón o sea el que más sabe del tema, sino que eliges considerar seriamente su preferencia como una forma de valorarlo. El mejor consejo del amor viene de la Biblia, que dice: "la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna" (Santiago 3:17 RVR1995). En lugar de tratar a tu cónyuge como a un enemigo o como alguien de quien protegerse, comienza tratándolo como a tu amigo más íntimo y honrado.

 

Dale valor a sus palabras. No, no siempre estarán de acuerdo. No tienen por qué ser un calco el uno del otro. Si lo fueran, uno de los dos sería innecesario. Dos personas que siempre comparten las mismas opiniones y perspectivas carecen de equilibrio y de sazón que enriquecen la relación. En cambio, las diferencias entre ustedes están para que se escuchen y aprendan el uno del otro. ¿Estás dispuesto a ser flexible para demostrarle amor a tu cónyuge? ¿O no quieres ceder debido al orgullo? Si a la larga eso no importa (en especial, en la eternidad), entonces deja de lado tus derechos y decide honrar a la persona que amas. Será bueno tanto para ti como para tu matrimonio. 

 

 

El desafío de hoy

 

Demuestra amor al decidir de buen grado ceder en un área de desacuerdo entre tú y tu cónyuge. Dile que pondrás primero sus preferencias. 

 

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¿Qué cuestión elegiste? ¿Qué tuviste que entregar al ceder? ¿Cómo te ayudará esto en el futuro?   Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres. (Romanos 12:18)    

 

 

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DÍA 13: EL AMOR PELEA LIMPIO

Si una casa está dividida contra sí misma esa casa no podrá permanecer. (Marcos 3:25)

 

Te guste o no, el conflicto en el matrimonio es sencillamente inevitable. Cuando se casaron, no solo unieron sus esperanzas y sus sueños sino también sus heridas, sus temores, sus imperfecciones y su bagaje emocional. Desde que desempacaron luego de la luna de miel, comenzaron el verdadero proceso de "desempacarse" mutuamente y de hacer el desagradable descubrimiento de cuan pecadores y egoístas pueden ser. En poco tiempo, tu pareja comenzó a deslizarse de tu elevado pedestal y tú del suyo. La intimidad forzosa del matrimonio comenzó a despojarte de tu fachada pública y a exponer tus problemas privados y tus hábitos secretos. Bienvenido a la humanidad caída. Al mismo tiempo, las tormentas de la vida comenzaron a probar y revelar de qué estabas hecho en verdad.

 

Las demandas laborales, los problemas de salud, las discusiones con los suegros y las necesidades financieras estallaron con distinta intensidad, añadiendo presión y calor a la relación. Esto crea un marco para que aparezcan desacuerdos entre ustedes dos. Discutieron y pelearon. Se hirieron. Experimentaron conflictos. Tienen que saber que no están solos. Todas las parejas atraviesan lo mismo. Es lo habitual. Sin embargo, no todas lo superan. Así que no creas que poner en práctica el desafío de hoy alejará todos los conflictos de tu matrimonio. En cambio, se trata de abordar el problema de una manera tal que cuando lo atraviesen, su relación se vea enriquecida. Los dos. Juntos.

 

Es probable que el daño más profundo y desgarrador que puedas hacerle (o que le hayas hecho) a tu matrimonio ocurra en pleno conflicto, porque es el momento en el cual tu orgullo es más fuerte. Estás más enojado que nunca. Eres más egoísta y sentencioso que nunca. Tus palabras contienen más veneno que nunca. Tomas las peores decisiones. Si el conflicto desenfrenado toma el control y ninguno de los dos pone el pie en el freno, un matrimonio puede estar bien el lunes y comenzar a venirse abajo el martes. Sin embargo, el amor interviene y cambia las cosas. Te recuerda que tu matrimonio es demasiado valioso como para permitir que se autodestruya, y que el amor por tu cónyuge es más importante que cualquier asunto por el que estén peleando. El amor te ayuda a instalar airbags y montar barreras de protección en tu relación. Te recuerda que en verdad se puede revertir el conflicto para siempre.

 

Las parejas casadas que aprenden a resolver sus diferencias suelen tener más unidad, más confianza, más intimidad y luego pueden disfrutar de una conexión mucho más profunda. Pero, ¿cómo? La manera más sabia es aprender a pelear limpio, estableciendo reglas de juego saludables. Si no tienen pautas para abordar cuestiones problemáticas, no respetarán los límites cuando se caldeen los ánimos. En esencia, hay dos clases de límites para lidiar con el conflicto: los límites de pareja y los límites personales. Los límites de pareja son reglas que los dos acuerdan de antemano, reglas que se utilizan durante cualquier pelea o altercado. Si se violan estas reglas, cualquiera de los dos tiene derecho a hacerlas respetar, con delicadeza, pero de inmediato. Estas reglas podrían incluir:

 

1. Nunca mencionaremos el divorcio.

 

2. No traeremos a colación temas del pasado y sin relación.

 

3. Nunca pelearemos en público ni frente a nuestros hijos.

 

 

4. Nos tomaremos un descanso si el conflicto alcanza un nivel peligroso.

 

5. Nunca tocaremos al otro para hacerle daño.

 

6. Nunca nos iremos a dormir enojados.

 

7. El fracaso no es una opción.

 

 

Pase lo que pase, lo resolveremos. Los límites personales son reglas que practicas por tu cuenta. Aquí tienes algunos de los ejemplos más efectivos:

 

1. Escucharé antes de hablar. "Que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira" (Santiago 1:19.

 

2. Abordaré mis propios problemas con franqueza. "¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?" (Mateo 7:3).

 

 

3. Hablaré con dulzura y no levantaré la voz. "La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira" (Proverbios 15:1) Pelear limpio significa cambiar de armas; disentir con dignidad. Como resultado, deberías poder tender un puente en lugar de quemarlo. Recuerda, el amor no es una pelea, sino que siempre vale la pena pelear por él. 

 

 

 

El desafío de hoy

 

Habla con tu cónyuge con respecto a establecer reglas de juego saludables. Si no está listo para esto, entonces anota tus propias reglas personales para respetar durante las discusiones. Decide cumplirlas cuando vuelva a surgir un desacuerdo. 

 

__Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy. 

 

Si tu cónyuge participó, ¿cuál fue su respuesta? ¿Qué reglas personales anotaste? 

 

Tened el mismo sentir unos con otros. (Romanos 12:16) 

 

 

 

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