La falta de arrepentimiento y las consecuencias.

 


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Cómo salir adelante.

 

Hola mis estimados lectores; hoy les traemos un nuevo tema para todos.

Muchas veces nos preguntamos ¿Cómo es que maquina el enemigo en nuestras mentes? Y ¿Cómo es que caemos en sus trampas para después apartarnos del amor de Dios? Bueno, este tema lo vamos a manejar por 5 pasos, en donde les voy a explicar de qué trata cada uno; de cómo el enemigo va ganando terreno en nuestras vidas y nos hace titubear en el camino de Dios, pero también les damos unos consejos de cómo poder vencer en Cristo Jesús.

 

Lo primero que hace el enemigo es atacar en la mente con malos pensamientos.

 

1.- MALOS PENSAMIENTOS. Por ejemplo viene y te siembra en la mente un pensamiento de adulterio o fornicación. Antes de cometer un pecado, primero una persona codicia ese mal pensamiento, lo va cultivando día con día, y es después de cierto tiempo que da frutos malos.

 

2.- MENTIRAS. Después de haber codiciado ese mal pensamiento en la cabeza, comienza a aparecer el pecado. Volviendo con el ejemplo del adulterio; cuando el marido llega tarde a su casa y su mujer le pregunta que donde anduvo, éste le contesta con mentiras diciendo: “Es que tuve mucho trabajo en la oficina…” cuando en realidad salió con otra mujer (ES SOLO UN EJEMPLO).

 

3.- OCULTAR EL PECADO Y JUSTIFICARSE. Siguiendo con el ejemplo del adulterio; llega un punto en que la esposa descubre las mentiras del marido y ella lo confronta preguntándole que porqué había hecho eso, a lo que el marido responde: “Yo no he hecho nada malo”. Eso sería querer justificarse y ocultar el pecado cometido.

 

4.- FALTA DE ARREPENTIMIENTO. Después de que el marido fue descubierto, confrontado por la esposa y éste haberse justificado; la esposa decide divorciarse de su marido por causa de infidelidad. En este ejemplo, el marido tuvo la oportunidad de arrepentirse y enderezar su camino para salvar su matrimonio, pero en lugar de eso, prefirió aferrarse a su pecado y perder todo. En este punto el corazón queda endurecido y por eso hay falta de arrepentimiento de pecados.

 

5.- PAGAR LAS CONSECUENCIAS. Resulta que el marido perdió a su esposa, su familia, su casa y el respeto de ellos. Por lo cual, sus malos pensamientos lo llevaron a mentir, a justificarse, ocultar su pecado, a no arrepentirse y por último, a pagar las consecuencias de sus actos.

 

 

Este es un pequeño ejemplo de cómo el enemigo va ganando terreno en nuestras vidas, y de cómo puede destruir familias enteras y sociedades completas. Pero esto solo sucede con personas que carecen de FE, de FUERZA DE VOLUNTAD, de AYUNO, de ORACIÓN y COMUNIÓN CON EL SEÑOR. El diablo es astuto para atacar a los humanos; siempre va a destruir a aquellos que no están FIRMES en el camino de Dios, a todos aquellos que titubean, que son tibios, que ponen un pie en el mundo y el otro en la casa de Dios. Amigo (a), disculpa si esto suena ofensivo, pero necesitas saber que es verdad, no lo digo yo, lo dice la palabra de Dios.

 

El diablo siempre va a atacar primero a los que están débiles en la FE, y como no es nada tonto, va a buscar mil maneras para destruir a tu familia y mi familia. Dice la palabra:

 

 

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. (Santiago 4:7).”

 

El enemigo teme a las personas consagradas a Dios, a personas que ORAN, que AYUNAN, que HUYEN de las TENTACIONES, que reprenden en el nombre de Jesús a los demonios, que LEEN LA PALABRA DE DIOS, que permanecen FIRMES EN EL CAMINO. Ahora expliquemos un poco mejor los CINCO PASOS, de cómo el enemigo ataca a una persona.

 

Si nos damos cuenta, él no ataca luego luego a la familia como tal, sino que ataca primero a uno en la mente, después se va y observa de lejos como esa mala semilla da frutos malos. Es así como destruye a familias enteras, sin necesidad de mancharse las manos ¿Y DÓNDE ESTÁN LOS HIJOS DE DIOS? ¿DÓNDE ESTAN LOS CRISTIANOS? Regando la mala semilla plantada en sus mentes y corazones; o peor tantito, contemplando y acariciando el pecado. Que Dios me perdone si suena fuerte, pero esa es la cruda de realidad hoy en día de muchos cristianos. El enemigo ni siquiera metió “mano” para destruir a una familia, porque el mismo cristiano consintió EL PECADO EN SU VIDA y como consecuencia trajo maldición a toda su familia.

 

Siempre que el enemigo te siembre un mal pensamiento, en lugar de estarlo contemplando, REPRÉNDELO EN EL NOMBRE DE JESÚS; deja de estar jugando con fuego, échalo fuera de tu vida y no permitas que se haga un nido de víboras en tu mente y en tu corazón. Por eso se suscita el pecado, y al final hay graves consecuencias que pagar; lo peor es que muchas veces un inocente tiene que pagar por otro. Esto sucede con los accidentes de auto, cuántos casos no hemos escuchado de jóvenes que pierden la vida y no porque ellos estuvieran alcoholizados, sino porque el otro conductor andaba ebrio y lo peor es que él sale ileso, mientras que un inocente pagó consecuencias ajenas; todo por un mal pensamiento que no fue echado fuera.

 

Después que hubimos contemplado por mucho tiempo el mal pensamiento, vienen las famosas mentiras “blancas” (amigo, entienda que pecado es pecado, sea negro, rojo, amarillo, o verde).

 

 

Dice la palabra:

 

“El que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable; el que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación. (Éxodo 34:7).”

 

 

No es que Dios sea malo, es como un padre terrenal que ama a su hijo; porque lo ama lo va a disciplinar y en dado caso a castigar (claro, no maltratando). Lo mismo hace Jehová, Yahweh, Dios; disciplina a todo aquel que toma por hijo.

Volviendo al tema, las mentiras nos llevan por consecuencia a la DESOBEDIENCIA y por ende entramos en PECADO. Sucede que una persona cuando entra en el terreno de las mentiras, es común que ya tome al pecado como algo normal, como algo común porque dice: “NO PASA NADA”. Tal vez a primera vista no pasa nada, pero estamos hablando de consecuencias que llegan después de cierto tiempo (de que llegan, llegan). Por eso Dios nos invita a huir de eso (de no contemplar los malos pensamientos y las mentiras), para no pagar las malas consecuencias de nuestros pecados en un futuro cercano o lejano. Pero el que es imprudente seguirá recreándose en sus ERRORES.

 

Deja que el malo siga en su maldad, y que el impuro siga en su impureza; pero que el bueno siga haciendo el bien, y que el santo siga santificándose. (Apocalipsis 22:11).

 

 

Dios nos quiere evitar muchos sufrimientos, pero si el ser humano se sigue aferrando a su necedad de querer inclinarse hacia lo malo, y cometer pecado; pues siempre vivirá en pecado, en fracaso y en derrota. Dios no te va a obligar a que le sigas y le creas; con nosotros o sin nosotros él seguirá siendo Dios, nuestro Padre y nuestro Creador (nos guste o no nos guste).

 

En el punto 3 OCULTAR EL PECADO Y JUSTIFICARSE, sucede que después de mentir queremos “tapar el sol con un dedo”, pensamos que Dios nunca se va a dar cuenta y seguimos ocultando nuestros pecados. Pero resulta que en este punto es cuando Dios pone su mirada más fijamente sobre aquel que anda por malos pasos (claro que sea un hijo de Dios). El señor nos da una oportunidad para reconocer nuestra falta, pero si nosotros nos aferramos a seguir ocultando el pecado, es cuando Dios nos da el PAGO conforme a nuestros actos, o nos disciplina.

 

 

Por ejemplo:

 

Resulta que una persona cometió adulterio, entonces pasa el tiempo y es descubierta y Dios le dice por medio de alguien: “¿Dónde anduviste ayer en la noche?” – y no es que Dios no sepa qué hiciste la noche anterior, lo que sucede es que te está dando la oportunidad de que reconozcas tu falta, pidas perdón por ello, y una vez perdonado, sigas adelante. Pero en este ejemplo, supongamos que esa persona en lugar de reconocer su pecado, dice lo siguiente: “¿YO? Pues en el trabajo ¿dónde más? Yo no he hecho nada malo…”

 

A esto le llamamos ocultar el pecado o querer justificarse. Dios siempre nos va a dar la última oportunidad de que reconozcamos nuestras faltas y él nos perdonará todo. Pero si en lugar de tener humildad en el corazón para reconocer nuestros errores, resulta que NOS JUSTIFICAMOS (sabiendo que estamos mal) es cuando Dios nos da nuestro debido pago como consecuencia de nuestros actos. Por ende nos quedamos SIN ARREPENTIMIENTO; en este punto es cuando ya Dios nos entregó a nuestras consecuencias para afrontar y él no va a poder hacer nada por nosotros, porque no supimos reconocer que estuvimos equivocados. DIOS NO ES MALO, PERO SI ES JUSTO. DIOS AMA AL PECADOR PERO NO EL PECADO.

 

Todo esto sucede por causa de un mal pensamiento que estuvimos cultivando para mal, y por lo tanto eso mismo cosechamos con el tiempo. Por último, hay consecuencias que afrontar. Por eso, estemos atentos a los dardos del enemigo en nuestras mentes, en lugar de contemplar ese mal pensamiento y guardarlo, mejor echémoslo fuera en el nombre de Jesús. Solo así tendremos éxito en el camino del Señor, seremos más hábiles para detectar las trampas del enemigo a nuestro alrededor y saldremos victoriosos.

 

En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

 

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

 

(Romanos 8: 37-39).

 

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Comentarios: 1
  • #1

    diego (sábado, 10 enero 2015 14:19)

    la fornicacion es pecado por q desagrada a Dios